Comunicar adecuadamente el problema climático en una sociedad inmersa en sobreinformación y desinformación presenta no pocas dificultades. Pero también es cierto que, ahora más que nunca, los periodistas cuentan con herramientas de fact checking y con posibilidades de acceso y manejo de big data que abren grandes oportunidades para informar en una época marcada por el uso de plataformas, blogs, redes sociales e interacción con el público.
Los medios de comunicación también tienen mucho que aportar en la promoción de la Education for Environmental Citizenship (EEC), que busca desarrollar en la ciudadanía las competencias necesarias para lograr una implicación cívica activa y crítica (ENEC, 2018), especialmente por parte de las generaciones más jóvenes. Precisamente The Oslo Metropolitan University ha mostrado su preocupación por llegar mejor a este colectivo, celebrando a finales de 2020 la conferencia Improving Climate Journalism, Engaging the Youth. En ella se debatió sobre cómo debería ser un buen periodismo que informe sobre la crisis climática con rigor científico al tiempo que sea innovador y atractivo para audiencias a las que los medios tradicionales no siempre llegan.